Eran aproximadamente las 3:00 de la tarde y estaba yo trabajando, cuando sonó mi celular. Era el Chino Saito diciéndome para jugar una pichanga con sus patas contra el equipo del loco Roda y Vitalino, lo que significaba para ellos un partido de entrenamiento para el campeonato que se viene en la Universidad. "Llama a alguien de Chupentus, un medio, para completar el equipo", me dijo. Luis Germán fue mi primera opción y, luego de insistir muchas veces a sus celulares, conseguí despertarlo, le expuse la idea y aceptó. Pasó la tarde tranquila y estaba yo camino a la Universidad, al rededor de las 7:00 de la noche, cuando el Chino me volvió a llamar para conseguir arquero. "Ok, çonvenceré al Tortul" le dije, sabiendo que iba a poner mil excusas y estando conciente de su necedad. Luego de una breve discusión, lo convencí y completamos el equipo, que pasó de ser un equipo del Chino con representantes de Chupentus, a ser Chupentus con un par de jales. El partido era a las ...
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